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miércoles, mayo 22, 2013

Cruzar la calle en Shanghái



Como mucho de los extranjeros que vivimos en Shanghái (y supongo que por extensión en otras ciudades de China) una de las primeras cosas que hay que aprender para sobrevivir en esta marea de gente (aparentemente) sin control es cruzar la calle.

Las calles, por muy grandes o pequeñas, anchas o estrechas están siempre llenas de tres cosas: personas, coches y vehículos de dos o tres ruedas.


La primera impresión que se tienen al llegar es que las normas no existen. Pero nada mas lejos de la realidad, las normas existen aunque más que normas los habitantes de esta ciudad se lo toman como indicaciones, consejos… no como normas de obligado cumplimiento. Por ejemplo, el tema de ceder el paso en cruces, pasos de cebra… los chinos no lo llevan muy bien. Quizá es por eso que no he visto ninguna rotonda en mi estancia en Shanghái.

Pero bueno, para cruzar la calle en estas ciudades voy a dejar aquí impresos mis consejos personales:

  • ·         Mejor cruzar la calle por los pasos de peatones con semáforo. Habrá coches que os molesten, pero sabiendo que ni tienen prioridad prestarán atención a los peatones. Ojo con los autobuses, ellos no paran.
  • ·         Para cruzar la calle en lugar no señalizado… yo utilizo la estrategia “Escóndete detrás del amarillo”. Para cruzar la calle a pelo, lo mejor es buscar un sitio donde algún local vaya a hacerlo. Nos colocaremos a su lado, pero en el lado contrario de donde vienen los coches (si los coches vienen de izquierda a derecha, nos colocaremos a la derecha del amarillo) y nos moveremos a la par que él. No falla, y si hay algún problema, el primero que caerá será el amarillo.
  • ·         Las motos. Las motos presentan un problema mayor, porque su motor apenas hace ruido y por las noches van con las luces apagadas. Nunca sabes por donde pueden venir (en la calle, en la acera, en calles peatonales…), así que mi único consejo es abrir los ojos y estar alerta.
  • ·         A las mañanas, en hora punta, suele haber guardias y controladores en cada cruce importante, entonces el tráfico cumple las normas. A la que estas personas se van, las normas de tráfico vuelven a ser solo consejos y la calle un caos otra vez.

El método “Escóndete detrás del amarillo” funciona muy bien, y se aprende mucho. Siempre hay algún amarillo que vaya a cruzar, así que solo toca esperar y seguirle.

Valga decir que a mi regreso en marzo de 2013, tras varios meses en China, miles de dudas me asaltaron a la hora de cruzar una calle en Barcelona: “¿Lo hago al estilo chino o al español?, pero… ¿cómo era el estilo español?, mejor espero a que el semáforo se ponga verde”.





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