Our Camino must go on


miércoles, septiembre 11, 2013

Visiteando Bangkok




   Llegar a Bangkok, en tren hasta la última estación y de ahí en tuc-tuc hasta el hotel. Pero claro, siendo guiris, llevando la mochila, estando en esta estación y empezando a llover… como que los conductores nos tomaban más todavía como billetes con patas. Al final a base de preguntar a uno y a otro, parar taxis (nadie nos quería poner el taxímetro) pillamos un tuc-tuc. Conocida nuestra situación fue lo más barato que podríamos encontrar. Eso sí, el susto con el móvil no nos lo quita nadie, aunque al final apareció: estaba debajo de mi orondo culazo (uff)….



Pues al fin ya llegamos a Bangkok. El vuelo fue con Sri Lankan Airlines. Tengo que confesar que pensaba que sería una cacota de avión, pero nada más lejos de la realidad. Las cuatro-cinco horas de vuelo fueron en buen avión, la cagada fue el no hacer el check-in online, así que no sentamos en sitios diferentes. Todo no puede ser.


El hotel bien, correcto, suficientemente limpio y con desayuno incluido. Situado en el centro. Ningún lujo pero el precio era bueno (el nombre era algo así como Nuovo Hotel). Con una callecita al lado donde había tienditas y restaurantes en la calle (lo habitual allí) y encontramos uno muy rico. Repetimos casi todos los días porque estaba superbién.

La mañana siguiente, sin forzar a madrugar, empezamos a recorrer la ciudad como me gusta a mí: a pie, con un mapa y con un par de sitios elegidos. De ahí hasta llegar de vuelta al hotel… sobre la marcha, intentando no coger ningún tipo de vehículo. Los que han estado por allí lo han visto, el Palacio Real increíble y templos budistas por todos los lados. Yo era reacio, pero al final entre en el que me propuso Sabrina y mereció la pena. Como volvimos pronto paramos en Kao Shan Road, con gente a punta de pala y ambientazo, pero depende del plan que vayas. Si vas en plan guiri con los colegas a darlo todo, a cervecearte y juntarte con mas guiris, es el sitio ideal, pero si vas de tranqui a darle un poco al rollo Thai… mejor pasando, como lo que hicimos. Eso sí, la vuelta al hotel con un reventón del 15, pero bueno, nada que tras una ducha y una cena no se pueda quitar.


Al día siguiente (13 de Julio, para que veáis que estoy haciendo memoria) bajamos por el rio en barquito público, y por pasarnos de listos nos pasamos de parada. Así que tuvimos que cruzar el rio por un puente y llegar al Wat (perdón, pero soy muy malo para los nombres) andando casi una hora, que entre las paraditas, los templitos y el heladito se hizo corta. Eso sí, Julio en Bangkok es calor que te mueres, así que la botellita de agua en el 7 Eleven no la quita nadie, menos mal que era barata. Y pasada por el mercado de los fines de semana (Chatuchak Market), donde encontramos menos variedad y cosas de lo que esperábamos pero que si que aprovechamos para hacer bien de compras,  y de ahí a la zona XXX de Bangkok, donde los ping-pong show son en cada puerta, y las putillas campan a sus anchas. Curioso, pero nada excepcional. De hecho, los ping-pong shows nos parecieron tan artificiales y hechos para el turisteo que ni entramos.



Y el día siguiente, abandonamos Bangkok y nos dirigimos hacia el Norte, hacia la ciudad antigua de Shukotai. Eso sí, en autobús de lujo por 4 euros (comisión de la agencia incluida).




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