Our Camino must go on
martes, julio 02, 2013
Liang ge Kalimotxo
miércoles, mayo 22, 2013
Cruzar la calle en Shanghái
- · Mejor cruzar la calle por los pasos de peatones con semáforo. Habrá coches que os molesten, pero sabiendo que ni tienen prioridad prestarán atención a los peatones. Ojo con los autobuses, ellos no paran.
- · Para cruzar la calle en lugar no señalizado… yo utilizo la estrategia “Escóndete detrás del amarillo”. Para cruzar la calle a pelo, lo mejor es buscar un sitio donde algún local vaya a hacerlo. Nos colocaremos a su lado, pero en el lado contrario de donde vienen los coches (si los coches vienen de izquierda a derecha, nos colocaremos a la derecha del amarillo) y nos moveremos a la par que él. No falla, y si hay algún problema, el primero que caerá será el amarillo.
- · Las motos. Las motos presentan un problema mayor, porque su motor apenas hace ruido y por las noches van con las luces apagadas. Nunca sabes por donde pueden venir (en la calle, en la acera, en calles peatonales…), así que mi único consejo es abrir los ojos y estar alerta.
- · A las mañanas, en hora punta, suele haber guardias y controladores en cada cruce importante, entonces el tráfico cumple las normas. A la que estas personas se van, las normas de tráfico vuelven a ser solo consejos y la calle un caos otra vez.
miércoles, mayo 15, 2013
Filipinas (y II)
Tras 8 de movimiento, de ver aletas en el agua sin saber de qué, unos delfines aparecieron… llegamos a El Nido. Eso si, al llegar a El Nido todo se pasó. Qué bonito!! Las caras largas del viaje se transformaron en sonrisas, y eso que atravesamos con el barco una tormenta. Todo verde verde verde, las playas que se veían desde el barco simplemente increíbles, palmeras, agua templadita y super-transparente… si tuviera que elegir el sitio que mas se parece al paraíso de los sitios que he estado hasta ahora no tengo dudas: habíamos llegado a él.
Así que, una vez llegado a media tarde, lo primero fue localizar mi alojamiento (La Banane hostel, barato, pegadito a la playa, pero muy ruidoso por la noche, con no demasiados baños, eso si, limpio) mientras Miguel y Julia buscaban uno para ellos. Consiguieron una habitación doble por casi el mismo precio que tenía yo una cama en un dormitorio compartido. (De mayor quiero ser como vosotros). Así que una tras una vuelta por el pueblo, conseguir billete para salir de allí, cenar en un sitio bastante local, aguantar como pude los efectos de la cena del día anterior… nos olvidamos de reservar el Tour para el día siguiente. Cosa que, por casualidad, pude hacer en una agencia que estaba abierta a las 11 de la noche. Así que a la mañana siguiente… a conocer las islitas del paraíso!!
Cogimos el Tour C en El Nido y muy bien. Nos lo habían recomendado y creo que acertamos. Para un día que yo iba a estar en el Nido creo que fue la mejor opción. No acertamos tanto con la empresa que nos llevó, pero eso nunca se sabe. Mi punto flojo fue que había estado algo chunguele el día anterior, y que tuve que poner remedio fuerte para poder ir a este viaje en buenas condiciones. Era gracioso ver a los chinos, que la mayoría no sabían nadar, saltar al agua con el chaleco salvavidas e intentar avanzar en la superficie, eso era un buen estorbo para las fotos: siempre salían chalecos naranjas por todas partes.
Salimos de El Nido por la mañana, un barquito, unas 12 personas, y para nuestra sorpresa nos encontramos con otros 3 españoles más en el barco: todos nos sorprendimos bastante, porque chinos por allí hay a patadas, alemanes, franceses… pero españoles los justos. La idea del viaje era hacer parada en 5 lugares chulos, en 5 islas, y aprovechar para hacer algo de snorkel. El lugar increíble (creo que lo he repetido ya miles de veces): paramos en playas de arena blanquísima con coral alrededor, calitas, la comida de pescaido frito y demás productos frescos (cosa que echo mucho de menos en Shanghái). Incluso en una de las playas había una especie de sala de fiestas/discoteca, una gozada salir de juerga allí (el problema es cómo volver). Esa playa era superbonita, y hacia la derecha encontramos un sitio que merecía la pena visitar.
Por supuesto todo no es 100%, a la 3º parada los muchachos del barco no pudieron sacar el ancla, y estuvimos como media hora esperando a que la sacaran, incluso intentaron sacar el ancla a base de tirar con el motor del barco (cosa no recomendable porque unas horas antes tuvieron que parar el barco en medio de una travesía porque se estaba sobrecalentando y el humo era mas que visible). Así que , en lugar de 5 visitas hicimos 4, porque si no se hacía tarde y gente del barco no llegaba a tiempo a la estación a coger un bus a Puerto Princesa. Cosa no buena para la mayoría, pero, personalmente, para mí que estaba aún algo convaleciente me vino de perlas. También nos llovió un poco, que vino de lujo para combatir la chicharrina que hacía cuando el barco estaba parado.
Así que llegar a El Nido, cenar, duchar, recoger las cosas… no dio tiempo ni a una cervecita, y ya me estaba despidiendo de Miguel y Julia (mucha suerte con vuestra aventura) y Eva, porque había reservado un bus nocturno hacia Puerto Princesa, donde debía coger un avión a la mañana siguiente hasta Manila. Última escala del viaje.
El viaje fue absolutamente genial, gracias en mucha parte al remedio para los efectos de la cena de dos días atrás, que funcionó de maravilla. Eso sí, el bus con el aire acondicionado estaba para llevar chaqueta (fuera del autobús estarían a unos 30ºC) y estaba lleno hasta arriba, incluso había gente que iba de pie. No me enteré de mucho, solo que llegamos a PPrincesa sobre las 3:30 de la mañana, así que como tenía tiempo me acerqué a un banquito a intentar sobar un poco más, cosa que también hizo una chica de Singapur. Me quedé sorprendido: a las 4 de la mañana, en la estación de bus, había un niño de unos 8-10 años vendiendo comida en una caja que llevaba a hombros. No es actividad ni horas para un niño de esa edad….
No recuerdo el nombre de la chica de Singapur, pero estuvimos un rato poniendo verdes a los chinos. Ella cogía el avión dos horas mas tarde que yo.
Y por fin de vuelta al súper-albergue de Manila. El garito muy chungo (pero limpio) y la gente muy maja. Aprovechando que me encontraba bien y que no hacía mucho calor a la 1 del mediodía (modo ironía ON) decidí acercarme al centro. Ya me había advertido Miguel: “¿De verdad quieres ir a ver Manila? Es algo peligrosa, así que no lleves mucha pasta contigo”. No defraudó: lo único que, tras visitar una oficina de turismo, me recomendaron para ver es la zona central, las murallas. El resto no tiene mucha tela. No me quedé por la noche para ver el ambiente nocturno, los lady-boys, pero mi avión era muy temprano.
Lo mejor de Manila para mi gusto: las conversaciones con los taxistas. Los dos taxis que cogí fueron, curiosamente, en la misma dirección. La conversación clásica de: de dónde eres, que haces edad, que te parece Manila (muy bonito, qué vas a responder) y las chicas (muy guapas qué vas a responder), a lo que derivaba a “si quieres te doy un teléfono de un amigo que tiene “chicas”, que a la respuesta de “no gracias” seguía una pregunta sobre si quería chicas de 14 o 15 años… mas que juzgar a los taxistas, empecé a pensar a qué van los extranjeros solos por allí, si hay esa oferta es porque hay demanda. No me fijé en su día, pero cuando Julia me lo comentó me fijé que había bastantes hombres gordos blancos acompañados de la mano de jóvenes filipinas, en Coron, en El Nido, en Manila… Otro tema de conversación redundante en el taxi eran los niños, ya que le pregunté al taxista por que los niños trabajaban. La respuesta fue sencilla: niños abandonados por sus padres que tienen que buscarse la vida para sobrevivir, a su pregunta le respondí que en España hay centros para esos niños, a lo que me respondió: ¡qué suerte tenéis de no tener un gobierno corrupto como aquí!... si tú supieras…
Consejo, Manila International Airport, salidas, mínimo 3 horas antes del embarque allí. Todo cuesta mucho rato, y si facturas (yo no lo hice) ni te cuento.
La magia se acaba siempre cuando vuelves a casa. Si bien antes de ir no tenía demasiadas ganas (estaba mas pendiente planeando verano que de Filipinas) a la vuelta el viaje se me quedó en poco. No puede ser, hay muchos sitios que quiero volver a ver, y la próxima vez ir incluso mas relajado. Al final 7 días y 6 noches, con tanto trasporte se queda en poco.
¡Gracias por acompañarme en este viaje!
viernes, mayo 10, 2013
Filipinas (I)
Al llegar al hotel (me alojé en el Seadive Resort, muy recomendable) fue la primera “Welcome to Philipinnes”, el barco del día siguiente se había pospuesto al jueves, por supuesto que sin ningún tipo de razón. Así que, quisiera o no, me tenía que quedar un día mas en Coron, y cambiar las reservas, pero bueno eso sin problemas.

jueves, abril 18, 2013
Mi primera carta recibida!!
Esta semana he recibido mi primera carta desde España a mi buzón chino. Yujuuu!!! Como varios días a la semana he abierto la tapa de mi buzón esperando ver las facturas de siempre al anterior inquilino de mi piso (que era moreno), pero esta vez… Sorpresa!! Había una carta de correos. Así que con toda la ilusión del mundo subí a mi piso, cogí la llave del buzón, bajé los 7 pisos en el ascensor, abrí el buzón y allí estaba ella: la carta del padrón, no es lo más ilusión del mundo me hace, pero algo es algo. Eso sí, la carta estaba fechada en el 11 de Marzo, y llegó a mi buzón sobre el 11 de Abril… un mesecito para que llegue una carta, ahí es ná. Como curiosidad: la dirección en la carta estaba en letras latinas, como los chinos no las entienden alguien escribió encima la dirección en chino, a boli. Algo cutrecillo, pero la carta llegó.
Por lo demás ya estamos de vuelta del pequeño "break" de chinos que me tomé. A pesar de los madrugones, depender del portátil y móvil (para no perder comba de lo que pasa en la oficina), y la lluvia navarra, pudimos hacer cositas. Y la verdad que aprovechamos bastante bien. Pero todo lo bueno se acaba, y ya hemos llegado al calorcete Shanghaines, estos días rozando los 30 graditos, pero no hay forma, los chinos siguen saliendo a la calle en chaqueta, manga larga… si ahora con la temperatura que hace van así no quiero pensar que veranito calentorro nos espera.
Nada comparado al calor que hacía en Dubai cuando hice escala (muchiiisimas gracias Silvita). El cambio de temperatura entre Dubai (30ºC) a Barcelona (unos 20ºC) a Puente (lloviendo), deprime un poquito, pero como luego lo hice en el otro sentido la alegría volvió por donde se fue!
Por aquí ya he medio olvidado las noticias asiáticas que aparecían en todos los telediarios e informativos: la guerra de Corea del Norte y la gripe H7N9. A ver, en un restaurante nos dijeron que no tenían pollo para comer, aunque no sabemos si era porque se les había acabado o porque no compraban por miedo a la gripe y gente se ve por la calle con mascarillas, pero eso como todo el año. ¿Igual un poco mas de gente ahora? Pues igual si, pero vaya… que nada del otro mundo.
El pasado fin de semana fue el Gran Premio de Shanghai de F1, pillamos entradas de las mas baratas (que tampoco es que sean demasiado baratas) y pasamos el fin de semana tostándonos al sol, con tapones en los oídos, viendo como los coches daban vueltas al circuito. Como experiencia guay, verle a Alonso vuelta tras vuelta una pasada. Lo mas curioso, es lo que seguro no se veía por la tele: los chinos saltándose la valla para colarse en el circuito. Imaginaos: un circuito de perímetro 6km, con una valla de altura 2.5 metros y miles de guardias de seguridad parados cada 10m en el contorno. Cuando unos cuantos chinos se juntaban en un punto, empezaban a subir la valla con todo el descaro del mundo y luego… a correr, como los guardias no tenían ninguna intención de ir tras ellos no había problema. Es lo más parecido que he visto en mi vida a lo que puede ser el saldo de la valla en Ceuta o Melilla.
Y ahora ya, empezamos la rutina, y ya planificando los siguientes destinos: Filipinas este mes y el verano que parece que va a ser muy bueno. Seguiremos informando.

